"Lo contemplo. Todavía duerme, tendido boca arriba, con el rostro tan sereno y relajado que casi creo detectar una leve sonrisa en sus labios. Sin las gafas parece sorprendentemente vulnerable. Anoche, después de besarnos un rato y de que se quitara las gafas de esa forma tan sexy, nos miramos a los ojos durante una eternidad. Sentía que podía ver toda su historia en sus pupilas.Podía saberlo todo de él de una forma que nunca antes me había pasado con nadie.Fue un poco inquietante, pero también profundo."
Un verano en Nueva York, Candace Bushnell
M.

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Ñam